Como católico que soy, no puedo pasar por alto, que muchos tenemos una idea incompleta de lo que Jesús nos propone y nos enseña. Muchos lo conocemos sólo de oídas y otros más partimos de ideas preconcebidas. Los grupos agnósticos, paganos o ateos pueden tener cierto recelo a todo lo que tiene que ver con religiones, iglesias y creyentes. No puedo negar que nos hemos ganado a pulso tales cuestionamientos, pero eso no impide que aún podamos establecer un diálogo.
Pienso que Jesús no puede ni debe ser un obstáculo para un diálogo que lleve a los seres humanos a construir un mundo mucho más humano, fraterno, solidario, justo y respetuoso. En primer lugar, porque la propuesta de Jesús va encaminada a la dignificación de todos los seres humanos; en segundo lugar, porque para él el centro de su «misión» es hacer que Dios sea reconocido por todos como Padre amoroso que quiere que todos, absolutamente todos sus hijos, tengan una vida plena desde este mundo y; en tercer lugar, porque nadie como él para plantearnos un esquema de opciones que jamás confronta a los hombres, que no los denigra, ni les quita su dignidad.
A pesar de sus convicciones, Jesús jamás opta por la violencia, pero tampoco claudica cuando la dignidad humana es pisoteada. Si Dios es Padre y nosotros somos sus hijos, Jesús espera que entre nosotros haya un trato de «hermanos».
Vivir debiera ser mi negocio
Una pequeña mirada a la vida
Simplicidad
Alguna vez leí el libro «El silencio de los corderos» de Thomas Harris y, por supuesto vi la película. El Doctor Lecter intentando orientar a Clarice le invita a seguir un consejo del emperador Marco Aurelio, diciéndole que se limite a la simplicidad.
Conforme pasa el tiempo, los seres humanos hemos complicado la vida, la hemos hecho más difícil de vivir y, por lo tanto de disfrutar.
Conforme pasa el tiempo, los seres humanos hemos complicado la vida, la hemos hecho más difícil de vivir y, por lo tanto de disfrutar.
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miércoles, 18 de enero de 2012
El sentido de la felicidad
No puedo dejar de lado lo más importante:
El mundo es cruel, por supuesto.
La vida es injusta, de ello no hay duda.
El sufrimiento es el pan diario de muchos seres humanos, está claro.
Pero, bien vale la pena vivir, porque es la única manera en que puedo gozar.
Los seres humanos queremos ser felices y eso es legítimo, es algo que tiene sentido. Pero la felicidad no es algo que se consigue, es sólo la manera en que gozamos, disfrutamos, acariciamos y atesoramos los hermosos momentos de la vida. La felicidad es algo que nos está reservado para la vida eterna. En esta vida sólo tenemos la posibilidad de gozar, disfrutar, alegrarnos y saborear la belleza de las cosas maravillosas que hay en el mundo y las que provocan las personas que nos rodean.
La felicidad no la puedo definir como la consecusión de un bien para mí, sino como la capacidad para gozar y disfrutar lo que tengo, lo que soy, lo que hago, lo que me rodea. Y por supuesto, Jesús nos orienta en el sentido de que la felicidad plena, la que no termina ni tiene limitantes sólo está reservada para la eternidad. Pero, desde ahora, podemos tener esos flashazos que nos indican que hay algo mejor más allá de lo que vemos. Sólo que somos impacientes y queremos tenerlo todo y ya y, eso no es posible.
«La vida vale la pena vivirse».
El mundo es cruel, por supuesto.
La vida es injusta, de ello no hay duda.
El sufrimiento es el pan diario de muchos seres humanos, está claro.
Pero, bien vale la pena vivir, porque es la única manera en que puedo gozar.
Los seres humanos queremos ser felices y eso es legítimo, es algo que tiene sentido. Pero la felicidad no es algo que se consigue, es sólo la manera en que gozamos, disfrutamos, acariciamos y atesoramos los hermosos momentos de la vida. La felicidad es algo que nos está reservado para la vida eterna. En esta vida sólo tenemos la posibilidad de gozar, disfrutar, alegrarnos y saborear la belleza de las cosas maravillosas que hay en el mundo y las que provocan las personas que nos rodean.
La felicidad no la puedo definir como la consecusión de un bien para mí, sino como la capacidad para gozar y disfrutar lo que tengo, lo que soy, lo que hago, lo que me rodea. Y por supuesto, Jesús nos orienta en el sentido de que la felicidad plena, la que no termina ni tiene limitantes sólo está reservada para la eternidad. Pero, desde ahora, podemos tener esos flashazos que nos indican que hay algo mejor más allá de lo que vemos. Sólo que somos impacientes y queremos tenerlo todo y ya y, eso no es posible.
Ser cristiano
Cuando llevé a cabo mis estudios, los libros que solíamos usar iniciaban con una justificación del tema, de la materia, de la propuesta que se planteaba. Era una manera de darle sentido al estudio que ibamos a iniciar. ¿Por qué este tema?, ¿Por qué de esta manera? ¿A dónde se encamina este tratado?
Supongo que proponer una justificación de un blog es obligatorio, puesto que hay millones de ellos y mucha gente es muy culta, preparada y fluida para proponer sus ideas; aunque, por supuesto los hay que sus propuestas son sólo lo que nace en un momento determinado.
Mi visión se alimenta de la doctrina católica, eso es algo que he de decir de entrada. ¿Por qué? porque los creyentes somos acusados de una serie de males que muchas veces tienen fundamento; los cristianos, por otra parte, somos cuestionados por nuestra adhesión a un hombre que confesamos ser Hijo de Dios y, porque los católicos somos, tal vez, considerados como el espécimen más primitivo, inculto, intolerante y fanático de todas las religiones.
Pero, un mundo en constante cambio, transformación y diálogo, exige que la comunicación no se unilateralice. Cierto que un tiempo establecimos (los católicos) un largo y monótono monólogo, pero la diversidad cultural, de convicciones y concepciones impone apertura para todos los hombres y mujeres que tenemos o queremos decir algo al mundo.
Mi propuesta está iluminada por mi fe. Mi fe es la que propone la iglesia católica y estoy convencido que la propuesta de la iglesia católica sigue nutriéndose de lo que llamamos evangelios.
Estoy seguro que Jesús tiene mucho que proponernos a los hombres y mujeres del siglo XXI y sus propuestas realmente pueden contribuir a que nuestro mundo sea uno mejor, uno más justo, solidario, fraterno y respetuoso.
Supongo que proponer una justificación de un blog es obligatorio, puesto que hay millones de ellos y mucha gente es muy culta, preparada y fluida para proponer sus ideas; aunque, por supuesto los hay que sus propuestas son sólo lo que nace en un momento determinado.
Mi visión se alimenta de la doctrina católica, eso es algo que he de decir de entrada. ¿Por qué? porque los creyentes somos acusados de una serie de males que muchas veces tienen fundamento; los cristianos, por otra parte, somos cuestionados por nuestra adhesión a un hombre que confesamos ser Hijo de Dios y, porque los católicos somos, tal vez, considerados como el espécimen más primitivo, inculto, intolerante y fanático de todas las religiones.
Pero, un mundo en constante cambio, transformación y diálogo, exige que la comunicación no se unilateralice. Cierto que un tiempo establecimos (los católicos) un largo y monótono monólogo, pero la diversidad cultural, de convicciones y concepciones impone apertura para todos los hombres y mujeres que tenemos o queremos decir algo al mundo.
Mi propuesta está iluminada por mi fe. Mi fe es la que propone la iglesia católica y estoy convencido que la propuesta de la iglesia católica sigue nutriéndose de lo que llamamos evangelios.
Estoy seguro que Jesús tiene mucho que proponernos a los hombres y mujeres del siglo XXI y sus propuestas realmente pueden contribuir a que nuestro mundo sea uno mejor, uno más justo, solidario, fraterno y respetuoso.
Sencillez y simplcidad
Simplicidad o sencillez. No son lo mismo, por supuesto, pero como invitación para un estilo de vida si lo es. Sencillez se refiere al concepto de singular, de unicidad, es decir, algo que se limita en número. Una vida sencilla sería una sin muchas preocupaciones, sin excesivas pretensiones.
Simplicidad se refiere a algo que no tiene muchas vueltas, que se puede considerar con una sola mirada o de un solo vistazo.
Vivir una vida sencilla o simple supondría centrarse en lo esencial, en lo fundamental. En lo que le da sentido o sabor a la vida, es decir, esas circunstancias o personas que si faltaran nuestra vida sería incompleta o sinsentido.
Simplicidad se refiere a algo que no tiene muchas vueltas, que se puede considerar con una sola mirada o de un solo vistazo.
Vivir una vida sencilla o simple supondría centrarse en lo esencial, en lo fundamental. En lo que le da sentido o sabor a la vida, es decir, esas circunstancias o personas que si faltaran nuestra vida sería incompleta o sinsentido.
viernes, 28 de mayo de 2010
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